8. Pescado

Después del fuerte crecimiento registrado en 2018, con picos históricos de la producción, el comercio y el consumo en general, el sector mundial de la pesca y la acuicultura disminuyó ligeramente en 2019.1 La producción de la acuicultura siguió en aumento (más de 2%), en tanto que la pesca de captura disminuyó cerca de 4% debido al menor número de capturas de ciertas especies, incluidos cefalópodos, bacalao y algunas especies pelágicas pequeñas.

De acuerdo con el índice de precios del pescado de la FAO,2 los precios internacionales del pescado fueron, en promedio, 3% más bajos en 2019 que en el año anterior. Esto se debió principalmente a la caída de los precios de muchas especies cultivadas importantes, como camarón, salmón, panga y tilapia, pero también del atún enlatado debido a que la oferta superó a la demanda. La contracción económica experimentada por algunos países, junto con las tensiones comerciales entre algunos productores e importadores clave, contribuyó a una ligera disminución del comercio mundial de pescado y productos pesqueros de cerca de 1% en 2019 en comparación con 2018, tanto en volumen como en valor.

En relación con el periodo base (promedio de 2017-2019), los precios nominales del pescado aumentarán a una tasa de entre 1.5% y 2.1% al año durante el próximo decenio. Se prevé que, en términos reales, durante el periodo 2020-2029 los precios del pescado se mantendrán en gran medida estables en promedio, algo ligeramente negativo para los precios del aceite de pescado, el pescado comercializado, la pesca de captura y la harina de pescado, y ligeramente positivo para las especies de acuicultura. Pese a las diferencias en la magnitud, se espera que todos los precios sigan tendencias similares, con pequeños aumentos en la primera mitad del periodo de las perspectivas, seguidos de una disminución en la segunda mitad. Los factores que contribuyen a esa disminución incluyen el crecimiento más rápido de la producción en China y la menor presión sobre la demanda de pescado debido a la recuperación del sector porcino (ya que el pescado es uno de los sustitutos del consumo de carne de cerdo) del grave brote de peste porcina africana (PPA). Dada la demanda sostenida de harina de pescado y la oferta relativamente estable, el precio de la harina de pescado continuará aumentando ligeramente en relación con las harinas de semillas oleaginosas.

Se prevé que la producción mundial de pescado ascenderá a 200 millones de toneladas (Mt) para 2029, lo que representa un aumento de 25 Mt (o 14%) respecto del periodo base (promedio de 2017-2019), aunque a un ritmo más lento (1.3% al año) que el del decenio anterior (2.3% al año). La desaceleración del crecimiento es impulsada por el efecto combinado de tasas menores de crecimiento anual de la pesca de captura y de la acuicultura. Uno de los principales factores tras estas tasas menores previstas es el supuesto de que las políticas de pesca y acuicultura de China para el próximo decenio coincidirán con su 13.º Plan Quinquenal (2016-2020), que cambió las prioridades hacia la promoción de la sostenibilidad y la modernización del sector con una reducción inicial de capacidad, seguida de un crecimiento más rápido previsto, en particular de la producción de acuicultura. Esto es particularmente relevante, puesto que China es, por un gran margen, el principal productor de pesca de captura y de acuicultura del mundo.

La contribución de la acuicultura a la producción mundial de pescado debería seguir en aumento (Figura 8.1) y sobrepasar la producción de la pesca de captura total (incluida la cantidad utilizada para usos no alimentarios) hacia 2024. Se prevé que hacia 2029, la producción de acuicultura ascenderá a 105 Mt, 10 Mt más que la del sector de captura. Los precios del forraje relativamente bajos subyacen también al futuro crecimiento de la acuicultura y, según las previsiones, la rentabilidad del sector se mantendrá alta en el próximo decenio, sobre todo para las especies que requieren pequeñas cantidades de harina de pescado y aceite de pescado. Se prevé que la producción de pesca de captura tendrá un aumento moderado durante el próximo decenio (0.4% al año), sobre todo debido a las expectativas de que la gestión mejorada en varias regiones continuará dando buenos resultados, por ejemplo, mediante una mayor productividad sostenible de las reservas de pescado. El porcentaje de la producción de pesca de captura transformado en harina de pescado y aceite de pescado permanecerá estable, en cerca de 18%. Sin embargo, se prevé que durante el próximo decenio, la producción total de harina de pescado y aceite de pescado se incrementará 10% y 17%, respectivamente, como reflejo sobre todo de un mayor uso de residuos de pescado en su producción. Se prevé que para 2029 la proporción del total de aceite de pescado obtenido de residuos de pescado crecerá de 41% a 45%, en tanto que en el caso de la harina de pescado, la proporción aumentará de 24% a 28%.

Se prevé que para 2029, 90% del pescado que se produce se utilizará para consumo humano y aumentará de 155 Mt en el periodo base a 180 Mt. Sin embargo, se prevé que, como reflejo de los cambios en la producción, la tasa de incremento del pescado disponible para consumo humano disminuirá de 2.5% al año en 2010-2019 a 1.4% al año. También, según las previsiones, durante el periodo de proyección el crecimiento del consumo per cápita aparente3 de pescado como alimento se desacelerará, de 1.3% al año en 2010-2019 a 0.5% al año, y alcanzará 21.4 kg para 2029. No obstante, se espera que el consumo de pescado per cápita continúe en aumento en todos los continentes, excepto África; en este caso, la disminución se concentrará en África subsahariana (-0.7% al año durante el próximo decenio), debido a que la población crecerá más que la oferta. Lo anterior implica posibles problemas relacionados con la nutrición en la región, pues el pescado representa una fuente importante de proteína animal.4

Se prevé que cerca de 36% de la producción total de pescado se exportará en diferentes formas de producto: pescado para consumo humano, harina de pescado y aceite de pescado (32%, excluyendo el comercio dentro de la Unión Europea). Tras una ligera disminución en 2019, se prevé que el comercio mundial de pescado para consumo humano se incrementará de nuevo, a una tasa de 1.1% al año durante el próximo decenio, y por un total de 4 Mt (o 9%) para 2029. Dicha tasa de aumento es menor que la registrada en el decenio anterior (1.4% al año), lo cual refleja la desaceleración del crecimiento de la producción. Además de mantener su posición como los principales productores de pescado, se estima que los países asiáticos se mantendrán como los principales exportadores de pescado para consumo humano del mundo y que su participación en las exportaciones mundiales se elevará de 48% en 2017-2019 a 50% en 2029. Durante el mismo periodo, los países de la OCDE seguirán siendo los mayores importadores de pescado para consumo humano, aunque se anticipa que su participación se reducirá de 53% a 50%.

Muchos factores pueden afectar la evolución y la dinámica de la producción, el consumo y los mercados mundiales de pescado y, como consecuencia, al proyectar hacia el futuro prevalecen diversas incertidumbres. Se trata de factores externos (el clima, las condiciones ambientales) y factores en materia de políticas públicas (gestión y gobernanza de la pesca, políticas comerciales y políticas contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada [pesca INDNR]). Las implicaciones de esas incertidumbres dependen del grado en el cual difieran de los supuestos del modelo y de la capacidad del sector para adaptarse a ellas. En las proyecciones no se tomaron en cuenta los posibles impactos del brote de COVID-19 en los mercados del pescado, pero en la sección “Temas clave e incertidumbres” se analizan sus posibles repercusiones.

Los precios del pescado se mantendrán altos en el próximo decenio en relación con los niveles históricos. Se anticipa que, en términos nominales, seguirán una tendencia ascendente durante todo el periodo de proyección. Por otra parte, se espera que, en términos reales, los precios del pescado aumenten hasta 2024 y disminuyan durante el periodo 2024-2029 (Figura 8.2); esto refleja sobre todo el impacto esperado de las políticas de pesca chinas. Se prevé que dichas políticas generarán un crecimiento limitado de la producción de pescado en el país al principio del periodo de las perspectivas, en tanto que se espera que los aumentos de la productividad den lugar a un crecimiento más rápido de la producción durante el resto del periodo de proyección. Además, se espera que los precios del pescado también se vean afectados por las tendencias de los precios de los posibles sustitutos de la carne, y por la cantidad de tiempo que el precio de la carne de cerdo permanezca inflado debido al devastador brote de PPA.

Se prevé que los precios del pescado capturado en el medio natural disminuirán 0.2% al año en términos reales y generarán una disminución total de 1.9% hacia 2029 en comparación con el periodo base. Según las previsiones en el mismo periodo, los precios de los productos de acuicultura experimentarán un aumento marginal en términos reales en la mayoría de los años del próximo decenio, lo que sostendrá la rentabilidad de la producción de acuicultura en casi todos esos años. Sin embargo, debido a los precios más bajos del forraje, que causarán un aumento de la oferta, se prevé que los precios totales de los productos de acuicultura bajarán 2.0% en 2029, en comparación con el periodo base. Además, se prevé que los precios de los productos pesqueros comercializados se reducirán 2.8% en términos reales durante el periodo de las perspectivas y llegarán a un nivel menor que los registrados en la década de 2010 pero mayor que los de la de 2000.

El precio de la harina de pescado continuará aumentando ligeramente en relación con las harinas de semillas oleaginosas. Esto se debe a que la demanda de harina de pescado excedió a la oferta dada la expansión de la producción de acuicultura y la cría de ganado (principalmente cerdo y aves de corral). La harina y el aceite de pescado representan un componente altamente nutritivo y digerible del forraje, rico en ácidos grasos omega-3. Debido a su precio relativamente alto, hay una tendencia creciente a usarlos solo para algunas especies y en ciertas etapas de la cría de animales (para incubación y dietas de acabado), lo cual genera un valor de la harina de pescado mayor que el de las harinas de semillas oleaginosas. Por estas razones, la producción de harina de pescado y aceite de pescado mantendrá su rentabilidad. Los precios de la harina de pescado seguirán ubicados en niveles altos en relación con los productos sustitutos, pese a que se prevé una baja de 7.4% en términos reales durante el periodo de las perspectivas debido a una reducción comparable de los precios de la harina de semillas oleaginosas. En los años en que se presenta el fenómeno El Niño, el cual afectará negativamente la captura de especies como la anchoveta, que se utilizan sobre todo para producir harina de pescado y aceite de pescado, se acentuará la diferencia en el coeficiente de precio-harinas de semillas oleaginosas, pues se reducirá la oferta de harina de pescado.

La popularidad de los ácidos grasos omega-3 en la dieta humana y el crecimiento de la producción de acuicultura contribuyeron al incremento del coeficiente precio de pescado-aceite vegetal. Se supone que este alto coeficiente se mantendrá durante el periodo de las perspectivas y se ampliará en los años en que ocurra el fenómeno El Niño. De 2009 a 2013, los precios del aceite de pescado en términos reales experimentaron un alza significativa, seguida de una baja hacia 2017. Sin embargo, los precios permanecieron en un nivel más alto que el de 2009. Se prevé que los precios del aceite de pescado se incrementarán durante el periodo de proyección; se prevé también que hacia 2029 habrán aumentado 7.1% en términos reales en comparación con el periodo base, en parte debido a un aumento de 2.5% en el precio del aceite vegetal. Sin embargo, debido a las fluctuaciones esperadas durante el próximo decenio, se prevé que los precios del aceite de pescado bajarán ligeramente: 0.5% al año durante el mismo periodo.

Se prevé que la producción mundial de pescado (de captura y de acuicultura) se elevará de 176 Mt en el periodo base a 200 Mt para 2029. Si bien eso representa 25 Mt adicionales de pescado por año en 2029, tanto la tasa de crecimiento como el incremento absoluto de la producción seguirán bajando. En términos absolutos, se prevé que durante el periodo de las perspectivas el incremento en la producción total de pescado equivaldrá a 73% del registrado durante el decenio pasado, cuando la producción mundial de pescado fue 34 Mt mayor en el año final. Además, la tasa de crecimiento (14.0% durante el periodo de las perspectivas) deberá ser menor que el 23.8% logrado durante el decenio anterior. Esto indica menores tasas de crecimiento de la producción de acuicultura (2.3% al año) y de la producción de pesca de captura (0.4% al año), en comparación con el decenio pasado (4.3% al año para la acuicultura, 0.7% al año para la captura). Pese a este crecimiento más lento,5 la acuicultura se mantendrá como el principal impulsor del crecimiento de la producción de pescado a nivel mundial. Al crecer de un porcentaje de 47% de la producción total de pescado en el año base, se prevé que la producción de acuicultura superará a la pesca de captura en 2024 y ascenderá a 52% para 2029.

Se prevé que la producción de acuicultura será de 105 Mt hacia 2029, lo que implica un aumento de 28.4% en relación con el periodo base, en comparación con 59.6% del decenio anterior. Esta desaceleración anticipada del crecimiento de la producción de acuicultura se deberá principalmente a menores aumentos de productividad, a una regulación ambiental más estricta y a la creciente escasez de lugares adecuados debido a la competencia de otros usuarios por agua y tierras. Se anticipa que en China, el mayor productor de acuicultura del mundo, se reducirá considerablemente la tasa de crecimiento de su producción de pescado cultivado. Ello se deriva de la puesta en marcha de nuevas políticas públicas que favorecen la sostenibilidad y la modernización del sector, que según las previsiones generarán tasas de crecimiento más lentas al iniciar el periodo de las perspectivas, antes de subir de nuevo hacia finales del periodo de las perspectivas. En general, se prevé que la producción china de acuicultura crecerá 24.5% en el próximo decenio, en comparación con 46.6% del decenio anterior. Se anticipa que para 2029 China representará 56% de la producción mundial de acuicultura, en comparación con la participación de 58% del periodo base. A nivel mundial, parte de la reducción del crecimiento de la producción china se mitigará por los mayores aumentos de la producción en otros lugares. Se anticipa que la producción de acuicultura crecerá en todos los continentes. La mayor parte de la producción mundial de pescado seguirá proviniendo de Asia, continente que se prevé que hacia 2029 representará 89% de la producción mundial de acuicultura.

Las tasas de crecimiento variarán entre una especie y otra, y provocarán un cambio en la composición de la producción de acuicultura para 2029. Se prevé que hacia 2029 el porcentaje de especies cultivadas dominantes, como carpas y moluscos, bajará 56% desde el punto máximo de 77% alcanzado a mediados de la década de 1990. El porcentaje de camarones y langostinos, así como el de tilapia y bagre (incluso pangas) aumentará durante el periodo de las perspectivas.

Se prevé que la producción de pesca de captura se incrementará ligeramente durante el próximo decenio (0.4% al año). Para 2029, se prevé que la producción de pesca de captura llegará a 95 Mt, 1.3 Mt por encima de la del periodo base. Esta tendencia ascendente se debe a las expectativas de mejora de la captura en algunas zonas pesqueras estimuladas por los precios relativamente altos del pescado, o bien, en zonas donde las existencias de ciertas especies se encuentran en recuperación, relacionada también con una mejor gestión capaz de aumentar la productividad de las reservas de pescado —y, por consiguiente, las posibilidades de captura—, así como de la reducción de los residuos y descars a bordo. Se espera que la mayor tasa de crecimiento y el mayor aumento en términos de volumen de la producción de pesca de captura se registrará en África, en tanto que Asia es el único continente en el que se prevé una disminución vinculada sobre todo con la reducida producción de pesca de captura prevista en China (-10% para 2029 en comparación con el periodo base) (Figura 8.3). A nivel nacional, se estima que los mayores aumentos en la pesca de captura se darán en la Federación de Rusia (+0.6 Mt), Filipinas (+0.3 Mt) e Indonesia (+0.3 Mt). En los años en que se presenta el fenómeno El Niño,6 la producción de pesca de captura en América del Sur disminuirá, lo cual provocará que la producción de captura mundial baje alrededor de 2% durante estos periodos. Se prevé que el porcentaje de producción de pesca de captura destinado para consumo humano directo aumentará de 77% en 2017-2019 a 79%, o 2.3 Mt, hacia 2029. Se espera que la mayor parte de las 20 Mt restantes se reduzcan a harina y aceite de pescado.

Se prevé que para 2029 la producción de harina y aceite de pescado crecerá 10.2% y 17.2%, respectivamente, en comparación con el periodo base, para alcanzar 5.9 Mt y 1.4 Mt en peso de producto. Pueden obtenerse de pescado entero o de residuos de pescado, un subproducto del procesamiento. Pese a la disminución en la proporción de la producción mundial de pesca de captura reducida a harina de pescado y aceite de pescado, se prevé que en 2029 su producción (en peso de producto) obtenida de pescado entero aumentará 5.6% y 9.2%, respectivamente, en comparación con el periodo base. Los impulsores de dicho incremento incluyen el precio bastante alto de la harina y el aceite de pescado, junto con la mayor producción de pesca de captura prevista. Un creciente porcentaje de harina y aceite de pescado se obtendrá de residuos de pescado. Se prevé que en 2029, la cantidad de harina de pescado obtenida de residuos de pescado representará 28% de la producción total de harina de pescado, cifra mayor que el 24% registrado en el periodo base (Figure 8.4). En el caso del aceite de pescado, se prevé que para 2029 el porcentaje ascenderá a 45% de la producción total, en comparación con 41% en el periodo base.

Se prevé que para 2029, 90% de la producción de pescado se consumirá como alimento. En el ámbito mundial, se prevé que el pescado para consumo humano se incrementará 16.3%, o 25 Mt adicionales, y ascenderá a 180 Mt hacia 2029. La cantidad de pescado para consumo humano se expandirá en todos los continentes; sin embargo, la magnitud del aumento variará de un continente a otro, lo cual refleja diferentes niveles de referencia de consumo de pescado y distintas tasas de crecimiento demográfico. En términos de la oferta total de pescado como alimento, se prevé que la mayor tasa de crecimiento corresponderá a África (+25.4%) y la menor a Europa (+5.8%), donde los niveles de consumo per cápita serán altos y se acercarán a la saturación. Con +17.3%, Asia no tiene la mayor tasa de crecimiento pero, dado que es por un gran margen el mayor consumidor de pescado, el continente representará 75% de la cantidad adicional de pescado consumida para 2029. Por sí sola, China representará 40% de ese volumen adicional. Dicho crecimiento se deberá al aumento de los ingresos, al crecimiento de la población urbana y a una mayor diversidad en los tipos de pescado y formas de producto ofrecidas a los consumidores chinos mediante la producción interna y las importaciones. La proporción de pescado de origen acuícola en el consumo total de pescado como alimento seguirá aumentando año tras año. Se prevé que para 2029, 58% del pescado disponible para consumo humano provendrá de la acuicultura, cifra mayor que el 53% registrado en 2017-2019 (Figura 8.5).

Sobre una base per cápita, se prevé que el consumo aparente de pescado será de 21.4 kg en equivalente de peso vivo (LWE) hacia 2029, 4.7% arriba de los 20.4 kg de 2017-2019 (Figura 8.6). Esto representa un incremento menor que el de los decenios anteriores. En general, se prevé que el consumo aparente de pescado como alimento per cápita aumentará 0.5% al año durante el periodo de las perspectivas, en comparación con 1.3% al año durante el decenio pasado. Sin embargo, esta tendencia diferirá entre países y dentro de ellos en términos de cantidad y formas de producto. Esta diversidad surge de factores geográficos, económicos y culturales. Se prevé que el consumo de pescado per cápita se elevará en todos los continentes, excepto África. Esto se explica por el hecho de que el crecimiento de la producción mundial de la pesca de captura y de la acuicultura, así como de las importaciones de pescado y los productos pesqueros, no aumentará con suficiente rapidez para compensar el fuerte crecimiento demográfico. En África, se prevé que el consumo de pescado per cápita disminuirá a 9.9 kg LWE para 2029, por debajo del pico de 10.6 kg en 2014 y de 10.2 kg en el periodo base. La disminución será aún más considerable en África subsahariana. Esta situación es particularmente preocupante porque la región tiene la mayor prevalencia de subalimentación del mundo y porque el pescado es una fuente importante de proteínas y micronutrientes en muchas dietas africanas. El pescado contribuye en promedio a 23% de la ingesta total de proteína animal en África subsahariana, en comparación con 17% a nivel mundial.

De las 20 Mt de pescado destinadas a usos no alimentarios, se prevé que la mayoría (83%) se consumirá como harina y aceite de pescado. El resto se dedicará a otros usos no alimentarios, como peces ornamentales, cultivo, crías y alevines, cebo, insumos farmacéuticos o como forraje directo para la acuicultura. Debido a sus altos precios y a la gran labor de innovación, la harina de pescado y el aceite de pescado seguirán utilizándose en cantidades más limitadas como forraje para la acuicultura y, con mayor frecuencia, como ingredientes estratégicos para aumentar el crecimiento en etapas específicas de la producción de pescado. Se prevé que para 2029, ese 83% de harina de pescado y 66% de aceite de pescado se consumirán como forraje para la acuicultura. China se mantendrá como el principal consumidor de harina de pescado, con un porcentaje calculado de 35% del total hacia 2029. La Unión Europea seguirá siendo el mayor consumidor de aceite de pescado, al corresponderle 16% del consumo total de aceite de pescado; cerca de una cuarta parte se utilizará como forraje para la acuicultura y tres cuartas partes para otros usos, incluido el consumo humano directo.

Después de contraerse en 2019, se anticipa que el comercio mundial de pescado y productos pesqueros se expandirá durante el próximo decenio, aunque a un ritmo más lento en comparación con el decenio anterior. La gran demanda, la creciente producción de pescado, la mejora de la logística y la globalización de los sistemas alimentarios podrían aumentar aún más el comercio internacional de pescado. Sin embargo, el crecimiento más lento de la producción de pescado limitará la expansión del comercio. Se prevé que para 2029, cerca de 36% de la producción se comercializará (32% si se excluye el comercio dentro de la Unión Europea). Se prevé que las exportaciones mundiales de pescado para consumo humano alcanzarán 47 Mt LWE para 2029, 4 Mt LWE adicionales en términos absolutos en comparación con el periodo base. Ello representa un incremento de 9.4% en el próximo decenio, lo que reduce más de la mitad el incremento de 23.0% registrado en el decenio anterior.

Se prevé que la mayor parte del crecimiento de las exportaciones de pescado para consumo humano se originará en los países asiáticos, los cuales representarán cerca de 67% de las exportaciones adicionales hacia 2029 (Figura 8.7). Se espera que los países asiáticos, que son los principales productores, se mantengan como los principales exportadores. Se prevé que su participación en las exportaciones mundiales para consumo humano aumentará de 48% a 50% como resultado de la expansión adicional de su producción de acuicultura. China se mantendrá como el mayor exportador de pescado para consumo humano. Sin embargo, se prevé que su participación en las exportaciones mundiales de pescado para consumo humano bajará a 18% para 2029, en comparación con 19% en el periodo base. Ello refleja un crecimiento más lento de la producción de China, una producción mayor de pescado para consumo interno y un fuerte crecimiento de la producción y las exportaciones entre los grandes países exportadores, como Vietnam y la Federación de Rusia. Se prevé que durante el periodo de las perspectivas las exportaciones de estos dos países aumentarán 36% y 34%, respectivamente. Dicho crecimiento aumentará su porcentaje de las exportaciones mundiales de pescado para consumo humano a 9% y 7%, respectivamente, hacia 2029. Se anticipa que para 2025 la Federación de Rusia superará a Noruega como el tercer mayor exportador de pescado para consumo humano, en términos de volumen. Los factores que contribuyen a este incremento de las exportaciones rusas son el aumento combinado de la producción de pescado y las importaciones de pescado y productos pesqueros (+13% y +51%, respectivamente, en 2029, en comparación con el periodo base) y a la reducción de la población de la Federación de Rusia.

La Unión Europea, Estados Unidos, China y Japón permanecerán como los principales importadores de pescado para consumo humano; se prevé que hacia 2029 representarán 19%, 12%, 10% y 7% de las importaciones mundiales, respectivamente (Figura 8.8). Se prevé que las importaciones por parte de la Unión Europea, Estados Unidos y China se incrementarán durante el próximo decenio (+4.9%, +3.9% y +5.6%, respectivamente), pero a un ritmo más lento que el del decenio anterior. En Japón, se prevé que la disminución de las importaciones se acelerará (-9.2%), a medida que las generaciones más jóvenes muestren preferencia por la carne por encima del pescado y se acelere la disminución de la población. En Estados Unidos y la Unión Europea, se espera que las importaciones crezcan a un ritmo más lento, ya que los niveles de consumo de productos animales se acercan a la saturación. En China, se prevé que las importaciones se reducirán 0.4% al año en el próximo decenio, en comparación con el crecimiento de 4.3% al año alcanzado en el anterior. Esta drástica desaceleración refleja también la puesta en marcha en dicho país de algunas políticas públicas que apuntan a un aumento en la producción de pescado cultivado destinado para el consumo interno, que antes tenía que importarse. Asimismo, se relaciona con una mayor moderación en el crecimiento demográfico y en el aumento de los ingresos en comparación con el decenio anterior. Entre los principales importadores, la Federación de Rusia es uno de los pocos países en los que el crecimiento de las importaciones podría fortalecerse en el próximo decenio, en comparación con los 10 últimos años (+51% frente a -42%). Las importaciones de la Federación de Rusia fueron particularmente bajas entre 2014 y 2019, debido a las sanciones económicas relacionadas con el conflicto en Ucrania y durante el próximo decenio se espera un cambio en las rutas y los socios comerciales. También se prevé un incremento de las importaciones en el caso de África (+39%). Se anticipa que las importaciones crecerán más que la producción, se espera que este continente dependa cada vez más de las importaciones de pescado como alimento. Se prevé que la participación de las importaciones en su oferta de pescado como alimento alcance 40% para 2029, en comparación con 36% en el periodo base.

Según las previsiones, durante el próximo decenio las exportaciones de harina de pescado aumentarán 8.4% para alcanzar 3.4 Mt (peso de producto) hacia 2029. Perú se mantendrá como el principal exportador de harina de pescado, pero se prevé que su participación en las exportaciones totales bajará de 34% a 31% durante el periodo de las perspectivas. China seguirá siendo el mayor importador, al calcularse que para 2029 representará 44% de las importaciones totales de harina de pescado. A nivel mundial, dado que la producción de acuicultura crece más rápido que la de harina de pescado, se utiliza una mayor cantidad de harina de semillas oleaginosas en las raciones de forraje para la acuicultura. Se prevé que esta cantidad aumentará casi 35% en 2029, en comparación con el periodo base. Se prevé que las exportaciones de aceite de pescado aumentarán 19% durante el próximo decenio, como reflejo de la tendencia de producción. La Unión Europea y Noruega serán los principales importadores de aceite de pescado en 2029, al representar cada uno casi 25% de las importaciones mundiales de aceite de pescado. Dicho aceite se usa sobre todo en la industria del salmón y como suplemento alimenticio.

Las proyecciones presentadas en estas Perspectivas suponen condiciones macroeconómicas y climáticas estables durante el periodo de proyección y plantean supuestos concretos respecto del impacto de las políticas chinas sobre la producción de pescado. Una perturbación en cualquiera de estas variables, así como cualquier otro trastorno inesperado, podría generar diferentes resultados. En esta sección se analizan algunas incertidumbres específicas que podrían surgir durante el periodo de proyección.

Las políticas comerciales constituyen un factor de suma importancia que afecta la dinámica y las rutas del comercio en los mercados del pescado. Por consiguiente, la aplicación de nuevos acuerdos comerciales durante el periodo de las perspectivas podría alterar considerablemente el comercio de pescado. Ha resultado difícil ratificar los acuerdos comerciales multilaterales y es más probable que durante el periodo de proyección se concreten acuerdos comerciales bilaterales. Las decisiones sobre política comercial podrían afectar también la precisión de las proyecciones. Por ejemplo, la controversia comercial entre China y Estados Unidos, por la cual ambos países impusieron aranceles al pescado y los productos pesqueros del otro, provocó una caída en los volúmenes comercializados entre ellos, pero también una mayor competencia en materia de exportaciones en otros mercados como la Unión Europea. La prohibición por parte de la Federación de Rusia de importaciones de alimentos provenientes de Estados Unidos, Australia, Noruega, Canadá y la Unión Europea, impuesta como respuesta a las sanciones económicas occidentales, también provocó una gran disminución de las importaciones de pescado y un alza de los precios al consumidor.

Las políticas nacionales de pesca también influyen en las tendencias de producción de pescado. Al ser China el principal productor de pesca de captura y de acuicultura y exportador de pescado, esto sucede en especial con el Plan Quinquenal de China actual, el cual se centra en la sostenibilidad y la modernización del sector. Sin embargo, prevalecen incertidumbres respecto de los efectos exactos de dichas políticas en los volúmenes de producción y de comercio, y un crecimiento de la producción más lento o más rápido de lo anticipado podría tener importantes repercusiones sobre los volúmenes mundiales de producción, comercio y consumo de pescado y productos pesqueros.

En términos más generales, las políticas de apoyo gubernamental otorgado mediante subsidios directos, exenciones fiscales o financiación de servicios al sector pesquero, también tienden a fomentar la producción. Por tanto, los cambios hechos a las pautas en políticas de apoyo en el futuro, que podrían derivarse, por ejemplo, de un acuerdo en la OMC sobre la eliminación de subsidios que promueven la pesca no sostenible, podrían afectar la confiabilidad de las proyecciones.

Las proyecciones indican que el crecimiento futuro de la producción de pescado provendrá sobre todo de la acuicultura. Se espera que los principales motores del crecimiento sean la intensificación, la expansión a nuevos espacios y las tecnologías innovadoras para granjas terrestres y en alta mar. Sin embargo, muchos factores podrían limitar este crecimiento, como la menor disponibilidad de tierra y agua, brotes de enfermedades, el suministro de forraje y recursos genéticos. Otros medios de producción, como los sistemas de acuicultura terrestres (por ejemplo, los sistemas de recirculación acuícola), podrían aportar una nueva fuente de suministro, si se gestionan adecuadamente. Los factores limitantes pueden variar en las distintas regiones. Por ejemplo, en los países en desarrollo, la falta de una política ambiental podría representar una mayor amenaza que en los países desarrollados.

Las tendencias de la demanda también podrían afectar las proyecciones. Es difícil evaluar las cambiantes preferencias del consumidor, como el aumento de los estilos de vida vegetarianos o veganos. Según el porcentaje de la población que los adopte, los mercados del pescado podrían verse afectados de manera positiva o negativa. Los aspectos de sostenibilidad continuarán influyendo en la demanda futura de pescado. Una consecuencia de dichas tendencias es la mayor necesidad de transparencia y trazabilidad a lo largo de la cadena de suministro. La demanda de pescado depende también de las tendencias registradas en el sector de la proteína animal. Por ejemplo, la situación actual de la producción de cerdo de China, provocada por el brote de PPA, genera un mayor consumo de pescado.

La pandemia del COVID-19 ejerce un impacto considerable sobre la economía mundial, incluso sobre el sector de la pesca y la acuicultura. La magnitud y la duración del brote actual son aún inciertas, pero es probable que resulten afectados todos los pasos, desde la cosecha al procesamiento, al comercio y hasta el consumo final. En el corto plazo, las actividades de producción, procesamiento y distribución de pescado podrían resultar afectadas por la escasez de mano de obra, nuevas regulaciones dirigidas a contener la pandemia y bloqueos a las rutas de transporte, así como por la contracción de la demanda. Es probable que los pescadores y piscicultores en pequeña escala, que constituyen un gran porcentaje de los empleados del sector, resulten fuertemente afectados si no pueden vender sus productos o comprar los insumos que requieren. También se espera una contracción mundial del comercio, que podría tener importantes implicaciones para el sector de la pesca y la acuicultura, ya que el pescado es un producto básico muy comercializado. Una pérdida más general de oportunidades de obtención de ingresos en la economía en su conjunto puede también causar que los niveles de consumo de pescado de los países pobres bajen, debido a que la demanda es relativamente elástica en cuanto a los ingresos. Asimismo, las restricciones a los movimientos individuales están modificando los hábitos de consumo y las modalidades de compra. El consumo fuera del hogar, que es muy importante en el caso del pescado, bajó ya con fuerza en varios países y la demanda de pescado fresco se redujo, pues los consumidores no acuden ya a los mercados, en tanto que la demanda de pescado enlatado, ahumado y congelado va en aumento. Los efectos en el mediano plazo y en el resto del próximo decenio son más inciertos, pues dependen de cuánto tiempo se mantengan en vigor las restricciones, de la duración de la desaceleración económica y del impacto sobre el aumento de los ingresos, así como de las respuestas de política macro y específicas para la pesca y las iniciativas de la industria emprendidas para reaccionar a la crisis.

La baja de los precios del petróleo iniciada a principios de 2020 podría reducir los costos de la energía, que son limitaciones fundamentales para la pesca de captura. Sin embargo, los efectos de dicha reducción dependerán de su duración y magnitud, así como —al menos en el corto plazo— de los efectos del COVID-19 ya mencionados. Los bajos costos de la energía podrían impulsar la rentabilidad del sector; sin embargo, aunque esto beneficiaría a los pescadores en algunos mercados, en otros podría provocar la sobreexplotación pesquera, en particular en los sitios donde la aplicación de las regulaciones es débil y el riesgo de la pesca INDNR es alto, lo que impone presión adicional sobre los recursos.

Se anticipa que la variabilidad del clima debida al cambio climático7 y a las modificaciones en la frecuencia y el grado de los fenómenos meteorológicos extremos tendrá un gran impacto sobre la disponibilidad y el comercio de pescado y productos pesqueros, principalmente por la vía de destrucción de hábitats, cambios en las pautas de migración de los peces y la productividad natural de las reservas de pescado. Sin embargo, por razones de complejidad, el cambio climático no se incluyó explícitamente en el ejercicio de modelización de estas Perspectivas, excepto la influencia de los fenómenos de El Niño, que se toman en cuenta de manera explícita en el proceso de modelización (en 2021 y 2026), con base en lo ocurrido con anterioridad.

Notas

← 1. En este capítulo y en todo el informe, los términos “pescado” y “mariscos” se refieren a peces, crustáceos, moluscos y otros animales acuáticos, pero excluyen los mamíferos acuáticos, cocodrilos, caimanes, lagartos y plantas acuáticas. Todas las cantidades se expresan en equivalente en peso vivo, excepto las relativas a la harina de pescado y el aceite de pescado.

← 2. Calculado en términos nominales y abarca pescado y productos pesqueros.

← 3. El término “aparente” se refiere a la cantidad de alimento disponible para consumo, que no es igual a la ingesta promedio de alimentos comestibles. La cantidad se calcula como sigue: producción + importaciones – exportaciones – usos no alimentarios, +/- variaciones en las reservas, todos expresados en equivalente en peso vivo.

← 4. FAO, FIDA, UNICEF, PMA y OMS. 2018. El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo. Fomentando la resiliencia climática en aras de la seguridad alimentaria y la nutrición. FAO, Roma. Licencia: CC BY-NC-SA 3.0 IGO.

← 5. Es importante destacar que una desaceleración en la tasa de crecimiento no indica una disminución de la producción. Expresada en términos de porcentajes, las tasas de crecimientos suelen ser más altas cuando el cálculo parte de una base baja y se reducen a medida que el tamaño de la base aumenta.

← 6. Supuesto en el modelo de pescado para los años 2021 y 2026.

← 7. Barange, M., et al. (eds.) (2018), “Impacts of Climate Change on fisheries and Aquaculture: Synthesis of Current Knowledge, Adaptation and Mitigation Options”, Documento Técnico de Pesca y Acuicultura de la FAO núm. 627, http://www.fao.org/3/I9705EN/i9705en.pdf.

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