10. Algodón

Después de una caída en 2018, la producción mundial de algodón y el consumo industrial del algodón1 aumentaron en la campaña comercial de 2019.2 La producción aumentó sobre todo en India y Estados Unidos de América, en tanto que la oferta bajó en la República Popular China (en adelante, China). No obstante, China se mantuvo como el mayor consumidor, al corresponderle cerca de un tercio del uso total de hilados de algodón (véase a continuación). En años recientes, el fuerte crecimiento de la industria de hilados y textiles estimuló el consumo de algodón en Bangladesh,3 Turquía y Vietnam, tendencia que continuó en la campaña comercial de 2019.

Las reservas mundiales estimadas se redujeron 1% a 18.2 millones de toneladas (Mt), lo que equivale a alrededor de ocho meses del consumo mundial. Hasta la fecha, los cambios en las reservas fueron determinados por China, que actualmente posee 45% de las reservas mundiales. Desde 2014 el país ha buscado reducir sus reservas de algodón y en 2019 estas disminuyeron 7%. Dicha reducción se compensó en gran medida con el aumento de las reservas de Brasil, donde se gozó de dos buenas cosechas de algodón seguidas.

El comercio mundial del algodón permaneció en 9.3 Mt en 2019, o cerca de un tercio de la producción mundial. En Estados Unidos (el principal exportador del mundo), India y Brasil aumentaron las exportaciones, y Brasil abastece cada vez más algodón a Asia meridional y Asia Oriental. En cambio, las exportaciones de Australia se redujeron notablemente. En lo que se refiere a la demanda, las importaciones se redujeron en China, pero aumentaron en Vietnam y Bangladesh.

Se espera que el Índice “A” de Cotlook, la principal referencia para los precios internacionales del algodón, baje a un promedio de USD 1 702/tonelada (t) para la campaña comercial de 2019, tras el impulso ascendente que se ha observado desde agosto de 2019. Los precios del algodón continúan altos en comparación con los precios del poliéster, el principal sustituto del algodón, y, si bien la relación de precios se estabilizó en los últimos años, en 2019 aumentó.

Impulsado por el supuesto de que la relación de precios entre el algodón y otras fibras será más estable que en años recientes, se espera que en el próximo decenio el consumo industrial mundial de algodón crezca ligeramente más rápido que la población mundial. La distribución del consumo en todo el mundo depende de la ubicación de las fábricas de tejidos de algodón, que a menudo se encuentran cerca de las industrias textiles y de fabricación de prendas de vestir. Durante los últimos decenios ocurrió un cambio notorio de la actividad de las fábricas de tejidos de algodón del mundo desarrollado y de la antigua Unión Soviética hacia Asia, en especial China. El consumo chino alcanzó su punto máximo en 2007 y desde entonces ha bajado, pues el carácter más estricto de las regulaciones y el aumento de los costos de mano de obra estimularon a la industria a trasladarse a otros países asiáticos, sobre todo Vietnam y Bangladesh. Desde 2016, la disminución del consumo industrial de algodón en China parece haber cesado y en las Perspectivas se supone una tendencia ligeramente ascendente para el próximo decenio. En India, otro consumidor principal de algodón, se espera que las políticas gubernamentales de apoyo a la industria textil nacional también estimulen un crecimiento continuo, aunque desacelerado, del uso de hilados de algodón (más lento que el del decenio anterior).

Se prevé que la producción mundial de algodón aumentará 1.5% al año, para llegar a casi 30 Mt en 2029. Este crecimiento provendrá de la expansión de la superficie sembrada de algodón (0.5% al año), así como del crecimiento del rendimiento mundial promedio (1% al año). El rendimiento ha sido plano desde 2004, pues varios países afrontaron problemas de plagas y escasez de agua y la proporción de los países con bajos rendimientos en la producción ha ido en aumento. La mejor genética y la adopción de mejores prácticas agronómicas para la producción sostenible de algodón podrían generar mejoras durante el próximo decenio, pero es posible que el crecimiento del rendimiento siga siendo difícil para varios países. India se mantendrá como el mayor productor de algodón del mundo, pero, de acuerdo con las tendencias recientes, se espera que la expansión de la superficie sembrada de algodón sea limitada. En general, en 2029, los actores mundiales de los mercados de algodón serán los mismos que los del periodo base, lo cual también implica que aún se prevé que África subsahariana, como región, será el tercer mayor exportador de algodón en rama en 2029 (Figura 10.1).

Después de una tendencia a la baja desde 2017, se espera que los precios mundiales del algodón aumenten durante el periodo de proyección en términos nominales y disminuyan ligeramente en términos reales. Puesto que la relación entre los precios del algodón y los del poliéster parece haberse estabilizado, y suponiendo que China reanude sus actividades rumbo a una economía más “verde”, la producción de poliéster podría reducirse. Esta disminución en la tasa de crecimiento de la producción de poliéster y la desaceleración del crecimiento de la producción de India podrían provocar el alza de los precios nominales del algodón en los próximos años.

Varias incertidumbres afectan el periodo de las perspectivas que se analiza, incluida la pandemia del COVID-19. Además, es poco claro cómo evolucionará el consumo per cápita de textiles de algodón en las economías en desarrollo y emergentes a medida que se eleven los ingresos y continúe la urbanización, en especial dada la competencia del poliéster. Por el lado de la producción, las proyecciones son sensibles a plagas y condiciones climáticas. El cambio climático, con su impacto en la aparición y la magnitud de fenómenos como sequías y tormentas, constituye un factor de incertidumbre adicional en el futuro. Los temas de sostenibilidad seguirán influyendo en la demanda y la oferta futuras de algodón. Las tensiones comerciales son otra fuente de incertidumbre para los mercados de algodón.

Se espera que los precios internacionales del algodón disminuyan en términos reales a lo largo del periodo de proyección, dado que la demanda de algodón sigue bajo presión de las fibras sintéticas, sobre todo el poliéster. La disminución de los precios reales equivale a un ligero aumento en términos nominales. Desde principios de la década de 1970, cuando el poliéster comenzó a ser competitivo con el algodón en términos de precio, los precios del algodón han tendido a seguir la trayectoria de los precios del poliéster, en promedio. Por ejemplo, entre 1972 y 2009, los precios del algodón se ubicaban solo 5% por encima de los de la fibra discontinua del poliéster. Sin embargo, desde 2010, los precios del algodón se han ubicado, en promedio, casi 40% por encima del precio del poliéster. Esto parece probable en gran medida debido a factores temporales, incluida una baja producción en 2015-2016 y el acopio de reservas de China. En estas Perspectivas se espera una corrección parcial, que acercará más los precios del algodón a la pauta histórica. Los precios del poliéster en sí no forman parte de las proyecciones de las Perspectivas, pero se espera que sigan la trayectoria de los precios del petróleo, los cuales se supone se mantendrán sin cambios en términos reales.

A lo largo del tiempo el mercado del algodón ha sido sensible a perturbaciones externas que han provocado grandes variaciones en los precios. En el periodo 2010/2011, los precios del algodón se duplicaron con creces, debido a la combinación de altos precios del petróleo y altos precios del poliéster con una demanda inesperadamente alta (por el inicio del acopio de reservas de China y la demanda adicional debida a los altos precios del poliéster). La subsiguiente corrección fue solo parcial, ya que tanto la demanda adicional de China como los precios del poliéster bajaron de manera paulatina (el acopio de reservas en China disminuyó gradualmente hasta 2014 y los precios del poliéster hasta 2015/2016).

Aún existe la posibilidad de que las perturbaciones externas creen volatilidad, pero parece poco probable que se repita el pico de precios de 2010/2011, dado el incremento de las reservas mundiales. Sin embargo, las decisiones sobre la disminución de reservas en China pueden afectar a las proyecciones. En estas Perspectivas se supone que las reservas públicas chinas retornarán de forma gradual a los niveles previos a 2011, en consonancia con las tendencias recientes. La trayectoria futura de los precios del algodón es claramente sensible a este supuesto.

El algodón se cultiva en zonas subtropicales y en zonas tropicales estacionalmente secas, tanto en el hemisferio norte como en el sur, aunque la mayor parte de la producción del mundo tiene lugar al norte del ecuador. Los principales países productores son India, China, Estados Unidos, Brasil y Pakistán. En conjunto, estos países representan más de tres cuartas partes de la producción mundial.

Se espera que la mayor parte del crecimiento de la producción en el próximo decenio provenga de los países mencionados y que India represente más de una quinta parte del aumento. A nivel mundial, se prevé que la superficie sembrada de algodón crecerá 6%, en tanto que los rendimientos se elevarán 7% en comparación con el periodo base. En el último decenio, los rendimientos mundiales se estancaron, como reflejo de la paralización de los rendimientos en algunos principales productores (Estados Unidos, Pakistán, India), la disminución de la superficie sembrada de algodón en China (donde los rendimientos fueron mayores que el promedio) y la expansión de la superficie de algodón de India (donde los rendimientos fueron menores que el promedio). Se espera que estos factores continúen afectando a las tendencias mundiales de rendimiento en el próximo decenio, pese al crecimiento de los rendimientos y de la superficie sembrada de algodón en Brasil.

Se prevé que la producción de India crecerá cerca de 1.3% al año durante el próximo decenio, debido en gran parte a la creciente demanda de algodón para la industria nacional de fabricación de prendas de vestir. Después de un rápido incremento en los rendimientos entre 2000 y 2007 (vinculado al aumento del riego, el uso de fertilizantes y la adopción de algodón Bt genéticamente modificado), los rendimientos se estancaron en los últimos años, a medida que los productores luchaban con condiciones climáticas adversas y plagas, como la del gusano rosado, que ha adquirido resistencia al algodón Bt. Si bien es posible que las nuevas tecnologías alivien la situación, el desarrollo y la puesta en marcha de soluciones podrían tardar varios años. Además, los rendimientos del algodón en India se ven afectados por el ciclo de los monzones en las regiones de secano y, por ende, son vulnerables al cambio climático. En estas Perspectivas se supone que el crecimiento del rendimiento del algodón indio corresponderá a la demanda de algodón del país, en tanto se prevé que la superficie sembrada de algodón permanecerá estable.

En la actualidad, los productores chinos de algodón logran rendimientos que equivalen al doble del promedio mundial. Aun cuando todavía los rendimientos se ubican por debajo de los niveles potenciales del país, dado que podría resultar más difícil lograr más mejoras, se prevé que el crecimiento del rendimiento se desacelerará a 0.9% al año. Si bien en general la superficie destinada al algodón en China bajó durante el último decenio, debido sobre todo a los cambios en las políticas gubernamentales, dicha baja parece haberse detenido en los últimos dos años. No obstante, en estas Perspectivas se prevé una lenta disminución de la superficie sembrada de algodón en China.

En Brasil, el algodón se siembra en parte como un segundo cultivo en rotación con la soya o el maíz y en fecha reciente la producción creció con fuerza en las principales zonas de cultivo, como Mato Grosso. Las condiciones de cultivo favorables y una alta tasa de adopción de tecnologías modernas han impulsado el crecimiento de los rendimientos y las superficies de algodón durante los últimos años. En las Perspectivas se supone que estos factores apoyarán un mayor crecimiento de la producción.

Las estadísticas de consumo de algodón presentadas en estas Perspectivas se refieren al uso de fibras de algodón por parte de las hilanderías para la producción de hilados. Este uso del hilado de algodón depende de la demanda mundial de textiles y de la competencia de sustitutos como el poliéster y otras fibras sintéticas. Durante los decenios anteriores, la demanda mundial de fibras textiles creció con fuerza, pero la mayor parte de ella se ha cubierto con fibras sintéticas (Figura 10.5). A principios de la década de 1990 el consumo per cápita de fibras que no son de algodón superó al del algodón y ha seguido creciendo con fuerza. En cambio, el consumo mundial per cápita de fibras de algodón no ha cambiado mucho con el tiempo e incluso disminuyó en años recientes. En consecuencia, el consumo mundial de algodón alcanzó su punto máximo en 2007, al llegar a 27 Mt, pero disminuyó a cerca de 26 Mt en 2017-2019.

Las perspectivas para el uso mundial del algodón dependen de lo que suceda en las economías en desarrollo y emergentes. Los datos recopilados por el Comité Consultivo Internacional del Algodón (CCIA) sugieren que la demanda mundial per cápita de productos de algodón disminuyó entre 2007 y 2012, pero desde entonces la demanda mundial per cápita ha crecido ligeramente (Figura 10.6). El aumento de los ingresos podría generar una mayor demanda de productos de algodón. Sin embargo, el fuerte crecimiento demográfico en las regiones donde la demanda per cápita de productos de algodón se ubica por debajo del promedio disminuye este efecto. Por otra parte, la demanda de las regiones en desarrollo con niveles absolutos de consumo menores pero con una mayor capacidad de respuesta a los ingresos, ejercerá una tendencia ascendente sobre la demanda mundial, pues se prevé que tanto los ingresos como la población de estos países aumentarán. Por consiguiente, en estas Perspectivas se prevé que en el próximo decenio el consumo mundial de productos de algodón crecerá a un ritmo ligeramente mayor que la población mundial. De igual manera, se prevé que el uso mundial del hilado de algodón crecerá cerca de 1.3% al año durante el periodo de las perspectivas.

La distribución de la demanda de fibras de algodón depende de la ubicación de las hilanderías de algodón, donde esta fibra y otras sintéticas se transforman en hilo. La mayor parte del hilado se realiza en países con industrias transformadoras, sobre todo en los asiáticos que tienen menores costos de mano de obra. China ha sido el mayor consumidor de algodón del mundo desde la década de 1960. Sin embargo, ahora tienen lugar grandes cambios y la producción de hilados se desplaza poco a poco de China a otros países asiáticos.

Desde el punto máximo que alcanzó en 2007, el consumo de China ha bajado 25%. Esta disminución se debe en parte a la reducción de las compras gubernamentales de algodón, que estimuló el alza de precios para los productores, pero también indujo el cambio del algodón a fibras sintéticas del lado de la demanda. La reducción también refleja un cambio estructural, ya que los mayores costos de mano de obra y las regulaciones laborales y ambientales más estrictas estimularon el desplazamiento de la industria a otros países asiáticos, en particular Vietnam y Bangladesh. En los últimos cuatro años, el consumo industrial de algodón recuperó algo de terreno, en parte debido a que los precios del algodón se han vuelto más competitivos en comparación con los del poliéster. Por otra parte, el poliéster también parece haber sufrido un retroceso por las medidas gubernamentales adoptadas para combatir la contaminación industrial. Por tanto, se supone que durante el próximo decenio el uso de hilados de algodón en China se mantendrá en niveles semejantes a los de hoy.

En cambio, se espera que en India el uso de hilados de algodón aumente, dado que el Gobierno favorece el desarrollo de la industria textil nacional. Los textiles conforman un componente importante de la producción industrial india y se consideran un motor de la generación de empleo. Se espera que las políticas públicas continúen apoyando su desarrollo, por ejemplo, mediante la adopción de telares más rápidos.

Se esperaba que la eliminación en 2005 del Acuerdo Multifibras (que establecía cuotas bilaterales fijas para las importaciones provenientes de países en desarrollo a Europa y Estados Unidos) favorecería a los productos de textiles chinos, a costa de los países asiáticos más pequeños. En la práctica, los países en los que se registró un fuerte crecimiento de la industria textil fueron Bangladesh, Vietnam e Indonesia. En el caso de Vietnam, esto se debió en parte a la inversión extranjera directa (IED) de emprendedores chinos y a su acceso a la OMC en 2007. Se espera que el rápido crecimiento de estos países continúe durante el próximo decenio; en Bangladesh y Vietnam el uso del hilado de algodón aumentará alrededor de 45% y en Indonesia más de 30% en relación con el periodo base. También se espera un mayor crecimiento en Turquía y Asia Central, donde la industria textil se expande en parte gracias a las crecientes exportaciones a la Unión Europea y la Federación de Rusia.

A lo largo del tiempo el algodón se ha comercializado en pacas de fibras de algodón en rama, aunque en fechas recientes ha ido en aumento el comercio de hilados de algodón. Se prevé que el comercio mundial de algodón en rama (que es el foco de interés en estas Perspectivas) superará los 11 Mt en 2029, cifra 23% mayor que la registrada durante el periodo base. Por consiguiente, se espera que el comercio crezca ligeramente más rápido que el consumo total, dado el incremento de la demanda de países sin gran producción interna de algodón, como Bangladesh y Vietnam, y el estancamiento en el uso industrial interno de algodón en Brasil.

Se espera que Bangladesh y Vietnam sean los principales importadores durante el próximo decenio. Según las previsiones, hacia 2029 ambos países incrementarán sus importaciones más de 43%. En conjunto, representarán más de 40% de las importaciones mundiales (Figura 10.7). Estados Unidos mantendrá su posición como el mayor exportador del mundo a lo largo del periodo de las perspectivas, al representar más de un tercio de las exportaciones mundiales en 2029. Se espera que las exportaciones brasileñas crezcan con fuerza durante el próximo decenio, a medida que Brasil se convierta en el segundo mayor exportador para 2029.

El algodón es un cultivo de exportación importante para África subsahariana, que en la actualidad representa 15% de las exportaciones mundiales (a África occidental corresponde casi 75% de la producción y los envíos de la región). Los volúmenes manejados por Burkina Faso, Benin, Mali y Costa de Marfil, los principales países productores, aumentaron debido a la expansión de la superficie y al apoyo recibido de sus gobiernos. El consumo de hilados de algodón es aún limitado en toda África subsahariana y muchos países exportan prácticamente toda su producción. Sin embargo, la industria de fabricación de prendas de vestir empezó a desarrollarse en algunos países de África Oriental, en especial Etiopía, porque la región presenta algunas condiciones atractivas para la IED. En el largo plazo, eso podría cambiar el estatus de exportador neto de África subsahariana registrado en el pasado. No obstante, se prevé que las exportaciones de África subsahariana seguirán creciendo cerca de 2.9% al año en el próximo decenio, lo cual aumentará su participación de mercado a 18%, y Asia y el Sudeste asiático serán los principales destinos de los envíos.

Como ya se mencionó, el crecimiento económico y la urbanización afectarán a la demanda per cápita de textiles de algodón en economías en desarrollo y emergentes. Puesto que el consumo de textiles y prendas de vestir es más sensible a los ingresos que el consumo de productos alimentarios básicos, las condiciones económicas supuestas para el mundo en desarrollo podrían provocar cambios importantes en las proyecciones de consumo, producción y comercio a nivel mundial.

Una situación de este tipo es la impuesta por la actual pandemia del COVID-19, en la que las condiciones económicas y la conducta de los consumidores cambiaron abruptamente debido a las políticas de confinamiento aplicadas en todo el mundo y orientadas a reducir la propagación del virus. La disminución de la demanda de textiles y prendas de vestir forzó a los productores a recortar su demanda de productos de fibra, en esencia hilados y tejidos. A su vez, las fábricas de tejidos de algodón recortaron drásticamente su demanda de algodón, lo cual provocó una caída significativa de los precios internacionales. Para la temporada actual 2019/2020, ya se habían cosechado los cultivos de algodón en las principales zonas productoras. Sin embargo, los actuales precios deprimidos del algodón determinarán en gran medida las decisiones de los productores sobre la siembra, lo cual afectará a la producción de la próxima temporada. Una expansión de las medidas adoptadas debido al COVID-19 podría también afectar a las operaciones de plantación, intensivas en mano de obra, en África Occidental, las cuales suelen comenzar en mayo.

Otras tendencias en la demanda también podrían afectar a las proyecciones. Por ejemplo, el reciclaje por parte de la industria textil está creando un mercado secundario estable que compite para suministrar materia prima a los productores de textiles y productos no textiles de menor calidad. Esta tendencia también podría reducir aún más la demanda de algodón y otras fibras. Sin embargo, en los países de ingresos altos parece haber una preferencia creciente de los consumidores por las fibras naturales, la cual podría favorecer al algodón por encima del poliéster.

Las medidas de política pública también pueden afectar a las tendencias de consumo. Por ejemplo, varios países de África Oriental están cambiando su postura y desalientan las importaciones de prendas de vestir de segunda mano, lo cual podría impulsar el consumo de algodón y alentar el valor agregado en África.

La producción de algodón es sensible a las plagas y las condiciones climáticas. Dada la dependencia del algodón del agua, las proyecciones son sensibles al cambio climático, el cual podría generar sequías y otros fenómenos climáticos adversos. Como ya se mencionó, en el decenio anterior el crecimiento del rendimiento fue lento en varios países. Las mejoras de la genética, logradas con mayor rapidez de lo esperado (por ejemplo, facilitadas en parte por un mayor conocimiento del genoma del algodón) y una mejor gestión de las plagas podrían dar pie a un mayor crecimiento del rendimiento del que se prevé en estas Perspectivas. Sin embargo, desarrollar y utilizar estas innovaciones requiere tiempo y en el caso del algodón genéticamente modificado, algunas veces resulta controvertido. En India, el gusano rosado parece haber adquirido resistencia al algodón Bt, lo cual provoca importantes pérdidas de cultivos. En Burkina Faso, la introducción del algodón Bt en 2008 resultó eficaz para combatir a los gusanos, pero contribuyó a disminuir la longitud de la fibra (y, por tanto, a bajar su calidad), por lo que el Gobierno decidió eliminar el algodón Bt en 2015.

Las políticas públicas desempeñan un papel importante en los mercados mundiales del algodón. Esto sucede sobre todo con las políticas de acumulación de existencias de China. Otras iniciativas de política (por ejemplo, el apoyo a las industrias textiles nacionales y los subsidios a los insumos) también pueden afectar a las proyecciones.

Los aspectos de sostenibilidad seguirán influyendo en la demanda y la oferta de algodón en el futuro. A nivel mundial, se estima que 19% del algodón se produjo conforme con los estándares de sostenibilidad de la Iniciativa para un Mejor Algodón en el periodo 2017-2018, y se espera un mayor crecimiento. Se espera también un crecimiento en segmentos relacionados, como el algodón orgánico. Una implicación de estas tendencias es la mayor necesidad de transparencia y trazabilidad a lo largo de la cadena de suministro.

Notas

← 1. Los datos de consumo presentados en las Perspectivas se refieren al uso de hilados de algodón, es decir, el procesamiento de algodón en rama para fabricar hilo.

← 2. De conformidad con la convención utilizada por el Comité Consultivo Internacional del Algodón (CCIA), la campaña comercial del algodón se define desde el 1 de agosto hasta el 31 de julio. Por tanto, los datos para 2019 se refieren al periodo comprendido entre el 1 de agosto de 2019 y el 31 de julio de 2020, y constituyen pronósticos basados en la información disponible.

← 3. En las Perspectivas se presentan los datos de los países menos adelantados de Asia como un agregado único, que además de Bangladesh incluye a Afganistán, Bhután, Camboya, Timor Oriental, Laos, Myanmar y Nepal. En el caso del algodón, Bangladesh representa casi toda la actividad en este agregado. Por lo tanto, para simplificar, los datos que se exponen en este capítulo se refieren únicamente a Bangladesh.

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