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Estudios Económicos de la OCDE: México 2019

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El sólido marco de la política macroeconómica de México ha apoyado un crecimiento moderado a pesar de varios vientos en contra en los últimos años. Sin embargo, el bajo crecimiento de la productividad ha obstaculizado la convergencia de México con los países de mayores ingresos de la OCDE y las desigualdades siguen siendo elevadas. Se requiere así una estrategia renovada para aumentar la productividad y la inclusión. El aumento del crimen y de la inseguridad afectan negativamente la actividad económica y el bienestar de los ciudadanos, en particular de los desfavorecidos y las mujeres. Fortalecer la calidad institutional es una prioridad. Mejorar el débil estado de derecho también facilitará la implementación efectiva de iniciativas de políticas en otras áreas. A pesar de los logros recientes, los ingresos fiscales siguen siendo bajos y la política fiscal tiene poco impacto redistributivo. A corto plazo, la mejora de la eficiencia de la recaudación de impuestos y del gasto permitirá que la relación deuda-PIB se estabilice y proporcione cierto margen para un mayor gasto social y de infraestructura. En el mediano plazo, aumentar los ingresos fiscales y modificar la combinación de impuestos permitirá reducciones en la deuda pública, creará más espacio fiscal y permitirá aumentar la progresividad. La reducción de la elevada tasa de informalidad requerirá acciones coordinadas en materia de fortalecimiento del cumplimiento, política fiscal, regulaciones laborales y de las empresas, y de la red de protección social, con el objetivo de mejorar el alineamiento de los incentivos para formalizar e impulsar los recursos hacia empresas más productivas (formales). Mejorar los resultados educativos para todos aumentará la igualdad de oportunidades y permitirá construir las bases para una mayor productividad. Aumentar el acceso a la educación y la atención de la primera infancia de calidad también estimulará una mayor participación femenina en el mercado laboral. Mejorar la planificación urbana y el transporte elevaría el potencial de productividad de las ciudades y también la calidad del medio ambiente.

CAPÍTULOS ESPECIALES: FORTALECIENDO EL CRECIMIENTO INCLUYENTE

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Impulsar el crecimiento incluyente

Los niveles del PIB per cápita de México son aún los más bajos de la OCDE, lo cual refleja las bajas tasas de crecimiento derivadas sobre todo del deficiente desempeño en términos de productividad laboral. Para lograr la convergencia hacia una mejor calidad de vida y mayor bienestar, es necesario que México instaure reformas estructurales en materia de políticas públicas que puedan generar un crecimiento sólido, sostenible e incluyente. Por consiguiente, en este capítulo se abordan políticas que impulsen la productividad y reduzcan la desigualdad para así ofrecer prosperidad para todos los mexicanos.Reducir la elevada informalidad es un área prioritaria y requerirá acciones coordinadas en relación con las regulaciones fiscales, empresariales y laborales, así como en la red de seguridad social, con el fin de armonizar más los incentivos para la formalización y para dirigir los recursos hacia empresas (formales) más productivas. Optimizar los resultados en el área educativa sentará las bases para tener empleos formales de calidad, así como actividades de producción y exportación de un mayor valor agregado. Si bien se ha mejorado en cuanto al acceso a la educación, se requiere redoblar esfuerzos para elevar la calidad, en especial en la atención educativa a la primera infancia (AEPI), reasignar los recursos a los niveles educativos más bajos y dar prioridad a escuelas en zonas en condición de pobreza y a estudiantes de entornos desfavorecidos. Mejorar la planificación urbana y el transporte ayudaría a elevar el potencial de productividad de las ciudades del país y a mejorar los resultados relativos al medio ambiente. Crear mecanismos conjuntos de gobierno metropolitano para prestar servicios públicos integrados incrementaría también la eficacia del gasto público y fomentaría el bienestar de los ciudadanos.Las habilidades de las mujeres son aún una fuente de potencial desaprovechado para elevar el crecimiento y la inclusión, y reducir la pobreza. Las desigualdades inician en una etapa temprana, ya que el alto porcentaje de mujeres jóvenes que no estudian, ni trabajan, ni están en formación (NiNi), les impide acceder a empleos formales de buena calidad más adelante. Es recomendable que las políticas actuales orientadas a bajar el elevado porcentaje de NiNi se centren en las mujeres. Aumentar la oferta de atención educativa a la primera infancia incrementaría la participación de las mujeres en el mercado laboral y a la vez mejoraría el rendimiento educativo.

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