OECD Multilingual Summaries

Development Co-operation Report 2015

Making Partnerships Effective Coalitions for Action

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Informe de la Cooperación para el Desarrollo – 2015

Convertir las alianzas en coaliciones eficaces para actuar

Resumen en español

Los esfuerzos que la comunidad internacional ha hecho en materia de desarrollo en los últimos 60 años han tenido un efecto medible en la reducción de la pobreza, al mejorar la salud humana y abordar otros problemas apremiantes. Sin embargo, las iniciativas fragmentadas, las prioridades en conflicto y los enfoques no coordinados siguen frenando el progreso.

Al mismo tiempo, en un mundo crecientemente interconectado y globalizado, los límites nacionales se están difuminando; cada vez se cuestiona más la noción de la soberanía del Estado que consolidó las formas tradicionales de cooperación internacional.

La necesidad de actuar en forma coordinada es más apremiante que nunca. Las Naciones Unidas han dirigido la formulación de 17 Metas de Desarrollo Sostenible, ambiciosas, universales y trascendentes que han de lograrse en 2030. Será indispensable contar con una mayor y mejor cooperación internacional, dentro de un sistema de gobernanza mundial reforzado por mecanismos adecuados de rendición de cuentas recíproca, para la consecución de esas metas.

Las alianzas son impulsores eficaces del desarrollo

Si bien es cierto que la mayoría coincide en que las alianzas son decisivas para impulsar el trabajo colectivo para lograr las Metas de Desarrollo Sostenible, el término “alianza” abarca distintos enfoques, estructuras y propósito, por lo que es difícil, si no imposible, generalizar sobre ellas.

Al mismo tiempo, aunque las Metas de Desarrollo Sostenible son universales y aplicables a todos los países, se basan en el respeto a la diversidad de contextos, las necesidades, las capacidades, las políticas públicas y las prioridades, entre otros aspectos. Para que sean eficaces, es indispensable que las alianzas que aborden estas metas mundiales se rijan por las prioridades de cada país.

En este contexto, tres principios rectores pueden ayudar a materializar todo el potencial de las alianzas posteriores a 2015.

  • 1 ‑ Acción responsable . La rendición de cuentas significa responsabilizarse de la acción o inacción propia y, en el segundo caso, aceptar las posibles sanciones por el incumplimiento de los compromisos acordados. Aunque la rendición de cuentas que proporcionan los gobiernos seguirá siendo fundamental en el trabajo posterior a 2015, las alianzas actuales para el desarrollo agrupan a distintos interesados: gobiernos nacionales, parlamentos, sociedad civil, instituciones filantrópicas, organismos multilaterales, empresas y muchos otros; no menos importante, entre ellos están las comunidades afectadas por las iniciativas de desarrollo. Mientras aprovechan los principios comunes de la eficacia del desarrollo, muchos de los sistemas de rendición de cuentas actuales se fundamentan en el reconocimiento de que distintos interesados pueden plantear un programa de desarrollo común de diferentes maneras. Este reconocimiento crea confianza y respeto mutuo, dos características esenciales de la rendición de cuentas. Entonces, ¿cómo manejamos la rendición de cuentas dentro de la creciente complejidad de la cooperación internacional? Se necesitan nuevas formas de exigir que se rindan cuentas entre sí, junto con compromisos medibles y normas que se revisen y actualicen continuamente para que sigan siendo pertinentes y receptivas, y para mantener el compromiso compartido y el impulso político. También es fundamental asegurar que todos los socios estén representados dentro de los mecanismos de gobernanza y que se oigan todas las voces.
  • 2 ‑ Acción coordinada y eficaz . Con la creciente diversidad de socios involucrados en la cooperación para el desarrollo, es más importante que nunca evitar la duplicación de esfuerzos y la fragmentación; problemas que durante mucho tiempo han dificultado la efectividad de la cooperación para el desarrollo. Aunque el trabajo eficaz posterior al 2015 puede facilitarse mucho al centrar las alianzas en temas o sectores específicos, como la salud, la educación y la energía sostenible, esto no significa que la mejor solución sea tener más alianzas y que sean más grandes; la experiencia demuestra que esto de hecho puede obstaculizar el progreso, más que promoverlo. La racionalización de las alianzas —integrar las estructuras y los participantes existentes— reduce el trabajo que se fragmenta o se traslapa, facilita la presentación de informes y aligera la carga administrativa sobre los países en desarrollo; mejorando así tanto la ejecución como los efectos. Las alianzas, incluso las que se hacen entre los sectores público y privado, también pueden ayudar a tomar soluciones a escala, ampliar la esfera de las soluciones de desarrollo a un gran número de beneficiarios en formas en que los gobiernos, las empresas o las instituciones filantrópicas generalmente no son capaces de hacerlo por su cuenta. Por último, pero no por ello menos importante, un liderazgo fuerte y comprometido les da a las alianzas el ímpetu que necesitan para enfrentarse a los problemas complejos del desarrollo, mantener el rumbo y movilizar los recursos humanos y financieros necesarios para lograr que se haga el trabajo.
  • 3 ‑ Acción basada en la experiencia . Para que la reforma de la cooperación para el desarrollo mundial esté a la altura de las actuales dificultades del desarrollo se exige cambiar las conductas y los modos de pensar. El diálogo y aprender de la experiencia son indispensables para generar esos cambios. Los 11 casos reales que se incluyen en este informe representan experiencias y enfoques de distintas alianzas; sin embargo, existe un factor que al menos todas comparten: dan especial importancia al aprendizaje que da la experiencia, al intercambio de conocimientos y a la extracción de lecciones y buenas prácticas. La cooperación entre los países en desarrollo es un vehículo importante para el intercambio de conocimientos, al permitir que los países apliquen lecciones tomadas directamente de la experiencia de otros para aportar información a sus propias políticas y programas. Los mecanismos de rendición de cuentas contribuyen a que se aprenda de la experiencia, al aumentar la calidad de la cooperación para el desarrollo para mejorar sus efectos y pertinencia. Estos mecanismos van desde las revisiones de expertos que se centran en cómo se enmarca, se maneja y se ejecuta la cooperación para el desarrollo, hasta la supervisión, la presentación de informes y los ciclos de evaluación que se utilizan para apoyar la adaptación continua.

Las alianzas posteriores a 2015 traerán nuevos y evolutivos papeles

Lograr las Metas de Desarrollo Sostenible exigirá una fuerte participación de muchos de los implicados, entre ellos:

  • el sector privado, para la creación de empleos, la inversión y el desarrollo tecnológico
  • la sociedad civil para exigir que los socios de la cooperación para el desarrollo rindan cuentas, al presionar para que se actúe en materia de compromisos nacionales y mundiales; y de escrutinio para garantizar la inversión productiva y responsable de los recursos públicos.

Esto implica una evolución del papel de los gobiernos, a quienes tradicionalmente se les ha considerado como los principales proveedores de financiamiento para el desarrollo.

Un marco de política pública para las alianzas posteriores a 2015

El Informe de 2015 de Cooperación para el Desarrollo explora el papel de las alianzas para proporcionar el equilibrio necesario de soberanía y subsidiariedad, de inclusión y diferenciación, de coherencia y especialización para cumplir con las Metas de Desarrollo Sostenible. Al extraer lecciones de la experiencia, propone diez factores de éxito que proporcionan un marco de aplicación y supervisión para que las alianzas se conviertan en coaliciones eficaces para actuar:

  • 1. Garantizar un liderazgo de alto nivel.
  • 2. Asegurar que las alianzas sean dirigidas por los países y sean específicas para cada contexto.
  • 3. Evitar la duplicación de esfuerzos y la fragmentación.
  • 4. Hacer que la gobernanza sea incluyente y transparente.
  • 5. Aplicar el tipo adecuado de modelo de alianza que requiera el problema.
  • 6. Acordar los principios, las metas, los planes de ejecución y los mecanismos de cumplimiento.
  • 7. Poner en claro cuáles son las funciones y las responsabilidades.
  • 8. Mantener un enfoque inequívoco en los resultados.
  • 9. Medir y supervisar el progreso con respecto a las metas y los objetivos.
  • 10. Movilizar los recursos financieros necesarios y utilizarlos con eficacia.

© OECD

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© OECD (2015), Development Co-operation Report 2015: Making Partnerships Effective Coalitions for Action, OECD Publishing.
doi: 10.1787/dcr-2015-en

 



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